A los pocos minutos del segundo tiempo, con el marcador aún 0-0, Cristiano Ronaldo elude a tres jugadores del Barcelona. Piqué le comete una infracción no cobrada por el árbitro y al caer, CR7 le toca el tobillo sin intención a Mascherano, éste se desploma e Higuain convierte el gol anulado por el juez.
Muy mal el árbitro en esa decisión, ya que Ronaldo no tuvo la intención de derribar al mediocampista culé. Quedaban muchos minutos por jugarse y si el gol se hubiese validado, la historia de este partido que terminó 1-1, con la clasificación de Barcelona, pudo haber cambiado.
Si ese gol hubiese sido validado, al Madrid le bastaba un gol más para el alargue y dos para la clasificación a la gran Final en Wembley.
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